lunes, 12 de mayo de 2008

Encendida, ininterrumpidamente, desde hace 107 años.


Más de un siglo encendidas
"Solo las cosas hechas con amor, trascienden al tiempo y el espacio" (Abel Desestress)
En el 4550 de la East Avenue de Livermore, en California, hay un cuartel de bomberos. Y en su interior, luciendo sobre los camiones rojos, las hachas y las mangueras, una bombilla de sólo cuatro watios refleja una tenue y mortecina luz amarillenta. Nada especial, si no fuera por el hecho de que lleva encendida, ininterrumpidamente, desde hace 107 años. De hecho, se trata de la bombilla «en activo» más veterana del mundo. Y como tal figura en el Libro Guinness de los Récords.
Hecha a mano, de cristal soplado y con filamento de carbón, la bombilla fue fabricada por la ya desaparecida compañía eléctrica Shelby, a finales de la década de 1890. Y donada en 1901 al cuartel de bomberos por el dueño de la empresa de Agua y Electricidad de Livermore, Dennis Bernal, cuando decidió vender su negocio. Todo un regalo en una época en que la luz eléctrica apenas comenzaba a extenderse.
Puede leerse en los archivos que, al principio, la bombilla fue instalada en un carro de bomberos tirado por caballos, para pasar después a una cochera y por último, una vez constituido, al departamento de bomberos de la localidad californiana. Desde entonces, sólo consta que se haya apagado una vez, durante poco más de diez minutos, cuando el cuartel se trasladó a su ubicación actual, en 1976. Apenas cuatro años antes, gracias a la publicación de un artículo en un diario local (y de la certificación de autenticidad de la General Electric), los «dueños» de la bombilla se habían percatado de que tenían entre manos un objeto histórico.
Durante el traslado, el cable de la bombilla fue serrado por miedo a que la reliquia eléctrica no soportara la delicada operación de ser desatornillada. Todo salió bien y la corriente volvió a fluir con normalidad a través del filamento. Hoy, la bombilla en cuestión, que sigue luciendo como si nada, es toda una atracción turística en Livermore y cuenta incluso con una página web propia (www.centennialbulb.org) desde la que es posible admirarla en directo gracias a una webcam.
No tan antiguas, aunque más que venerables, otras tres bombillas (también norteamericanas) rozan el siglo de funcionamiento. La primera, instalada el 21 de septiembre de 1908 sobre la puerta de camerinos del teatro Byers, en FortWorth, Texas, descansa ahora en el museo de esa ciudad. La segunda llevaba desde 1912 en una ferretería de Nueva York que desapareció en 2003. Y la tercera, más moderna, está en Magnum, Oklahoma. Todas ellas proceden de una época en que las cosas se hacían para durar. Que se lo digan a los fabricantes de coches, móviles, cámaras y ordenadores de hoy... Igual se les pega algo.