sábado, 21 de junio de 2008

Un embrión de millones de años todavía unido a su cordón umbilical fosilizado.

Se trata de un pez parecido a un tiburón perteneciente al extinto grupo de los placodermos, o peces acorazados.

“La naturaleza es sabia aun que a veces extraña” (Abel Desestress)

Y el espécimen pertenece a una nueva especie que el equipo de científicos bautizó Materpiscis attenboroughi, en honor del conservacionista británico David Attenborough.

Según los científicos del Museo Victoria en Melbourne, Australia, quienes llevaron a cabo el hallazgo, el espécimen revela que esta forma de reproducción ya existía 200 millones de años antes de lo que se pensó.

Hasta ahora los científicos pensaban que las criaturas de esta época sólo eran capaces de reproducirse de forma ovípara -desarrollándose dentro un huevo.

Y la primera evidencia que se tenía de la reproducción vivípara -cuando el embrión se desarrolla dentro del útero de la madre- eran fósiles reptiles de la era mesozoica (hace entre 248 a 65 millones de años).

Vivíparos

Los placodermos eran un grupo muy diverso y son los vertebrados con mandíbulas más primitivos que se conocen.

El fósil del embrión y su cordón umbilical estaba perfectamente conservado.
Estos peces acorazados dominaron los mares, ríos y lagos durante el período devoniano de la era paleozoica, hace entre 420 y 360 millones de años.

El fósil, que mide unos 25 centímetros de largo, fue descubierto en 2005 en la formación de Gogo, Australia occidental.

David Attenborough fue el primero que captó la atención del público en esta región con su serie de televisión de la BBC Life on Earth.

Según los científicos -que publican su descubrimiento en la revista Nature- estaba perfectamente conservado en tres dimensiones.

"Cuando vi por primera vez el embrión me temblaron las rodillas" afirma el profesor John Long, quien dirigió la investigación.

"Y supe de inmediato que estábamos frente a algo realmente extraordinario".

El más antiguo

Los placodermos habitaron los mares hace entre 420 y 360 millones de años.
Cuando descubrieron el embrión, los científicos se dieron cuenta de que habían visto algo similar en el descubrimiento de otro fósil de pescado en Gono en 1986.

Y al analizarlo más detalladamente descubrieron que lo que en un principio pensaron que eran espinas de hecho era la prueba de nacimientos vivíparos.

Se trataba de los huesos de tres embriones.

Según el profesor Long "cuando vimos esto nos convencimos de que esta criatura fue capaz de dar a luz a sus crías".

"Ésta no es la primera vez que se encuentra un embrión fosilizado con un cordón umbilical, pero sí el ejemplo más antiguo que hemos descubierto de una criatura dando a luz a sus pequeños", afirma el investigador.

Y agrega que "este hallazgo es la primera evidencia de una fertilización interna, lo cual confirma que algunos placodermos tenían una biología reproductiva extraordinariamente avanzada".